La cultura con minúscula



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Bares, qué lugares tan gratos para conversar

Bares, qué lugares tan gratos para conversar. Así reza una canción que todos nosotros conocemos sobre los bares del grupo Gabinete Caligari.

Los españoles estamos en casa lo justo. Si no nos encuentras en la oficina, de compras o en el coche, búscanos en un bar, aunque eso será como querer dar con una aguja en un pajar ya que en nuestro país hay más de trescientos mil bares, uno por cada 150 habitantes. Es el país con más bares por habitante de toda la Unión Europea.

El bar es para nosotros casi una segunda casa. Es donde sobre las ocho de la mañana desayunamos churros o porras con chocolate. Es donde nos ponemos las pilas algo más tarde, cuando tenemos unos minutos libres en el curro, tomando un café y un pincho. Es donde comemos a dos carrillos de dos a cuatro si nuestro trabajo es de doble jornada, aunque después, por el sopor de la digestión, estemos grogui o en Babia. Es donde nos reunimos con otros padres cada día, a la salida del colegio de nuestros hijos, mientras ellos allí meriendan. Es donde los días de futbol coreamos a nuestros equipos y nos acordamos de la madre que parió al árbitro, mientras bebemos un par de cañas.

Los fines de semana el precio de los menús en los bares es mayor, pero eso no es un inconveniente para nuestra sagrada cita diaria: cambiamos el formato de las consumiciones y acudimos al bar de tapeo. Pedimos un vino, un corto, un refresco o un mosto, que son las bebidas mas baratas, y la casa nos obsequia con un pequeño plato de comida, una tapa (en zonas turísticas o grandes ciudades olvídate de estos obsequios, de comer por la jeta). Así solemos cenar los sábados: visitando cinco o seis bares y poniéndonos morados a vinos y tapas. Debemos apresurarnos, ya que sobre la una de la madrugada el bar cerrará sus puertas. Si piensas que después regresaremos a casa, te equivocas: bien comidos y bebidos en nuestros queridos bares, nos iremos a un ambiente de copas y bailaremos toda la noche, porque de la panza sale la danza.

Autor/a Juan Jesús Pascual Redondo